Cuando la ansiedad, el estrés o una herida antigua generan malestar, lo hacen a la vez en mente y cuerpo. Por eso aquí no se trabaja solo con lo que se piensa, sino también con lo que se siente físicamente.
El proceso se adapta a lo que cada momento pide, sin prisas y sin fórmulas iguales para todos: cada persona recibe un tratamiento personalizado, ya sea en sesiones individuales, en pareja o en familia, y con la opción de acudir presencialmente a consulta o hacer las sesiones online.